Narciso, la flor de la vanidad

Publicado por Redacción, 02 Jun 2011

Existen leyendas detrás de las flores... Leyendas que aportan un toque de misticismo, trascendental, que las acercan a los 'dioses'... Dice la leyenda que Narciso, hijo del dios del río Cefiso y de la ninfa Liríope, da nombre a esta bonita y vanidosa flor.  

 

Se conoce al narciso como 'la flor de la vanidad'. Es así por una leyenda... La del hijo del dios del río Cefiso y de la ninfa Liríope, Narciso. Y es que, esta leyenda mitológica habla de un joven, tan enamorado de sí mismo, que cae dentro de un estanque en el que estaba contemplando su belleza y se ahoga...

Esta flor, casi siempre solitaria, evoca esta vanidad y engreimiento... Es un precioso bulbo primaveral que anuncia la llegada del verano. Pese a la fama de egoísmo y vanidad del narciso, en algunos pueblos castellanos ven en esta flor el aliado perfecto para atraer a mujeres guapas. Algunos piensan que si llevan un narciso encima, serán irresistibles para las mujeres guapas, que caerán rendidas a sus pies. Creencias, leyendas, unión de lo divino y terrenal.

Vamos a centrarnos en la principal leyenda del narciso. El dios Cefiso y la ninfa Liríope tuvieron a Narciso. Al nacer, le preguntaron al adivino Tiresias por el devenir de su hijo. Y Tiresias predijo: 'Vivirá hasta viejo si no se contempla a sí mismo'.

Nadie se escapaba al encanto y belleza de Narciso. Las doncellas, los hombres, todos se enamoraban de este muchacho que rechazaba a 'diestro y siniestro'. Pero llegó la ninfa Eco, y el fatídico desenlace para Narciso.

Eco era una de las ninfas despechadas, heridas por un amor no correspondido hacia Narciso... La ninfa Eco no era capaz de abrir su corazón y decirle a Narciso lo que sentía por él. Pero un día, mientras él caminaba por el bosque, Eco se apartó de sus compañeros para observarle. Narciso notó su presencia y preguntó '¿Hay alguien aquí?', a lo que la ninfa entusiasmada contestaba 'Aquí, aquí'. Cuando por fin Eco salió de entre los árboles, se dirigió con los brazos abiertos hacia Narciso, quien la rechazó con crueldad...

Este hecho apenó tanto a la ninfa que se ocultó definitivamente en una cueva, donde se consumió hasta que nada quedó de ella, salvo su voz... Pero ahí no quedó la cosa. La diosa Némesis, la de la venganza, entra en juego y castiga a Narciso. Hizo que se apasionara de su propia imagen reflejada en una fuente. Este reflejo hechizó hasta tal punto a Narciso que se acabó arrojando a las aguas. Se dice que justo en el punto en que cayó su cuerpo, creció una hermosa flor... Sí, nos referimos al narciso.



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