Gas mortal invisible: cuidado con el monóxido de carbono

Seguridad

Publicado por Redacción, 04 Ene 2011

Seguro que alguna vez has oído hablar de él. Es uno de los grandes peligros que se te pueden presentar en el hogar, a menos que mantengas ciertos niveles de seguridad. Cuidado con el CO2, el monóxido de carbono.

El monóxido de carbono (CO) es un gas nocivo incoloro, inodoro, inflamable y altamente tóxico para los humanos y animales, que se desprende de los aparatos que queman –mal- carburantes; que funcionan con gas, como son por lo general calderas en mal estado, chimeneas deficientes, calentadores que funcionan con queroseno o los tubos de escape de los automóviles. Y aunque los nuevos aparatos han sido creados para que no tengas que preocuparte por este temido gas, nunca viene de más asegurar unos mínimos de prevención.

Las emisiones de CO son la principal causa de intoxicación accidental en el hogar, puesto que es prácticamente imperceptible. Los efectos comienzan a aparecer al superar la barrera del 10% del aire que se respira en una habitación, que son similares a los de un resfriado: dolor de cabeza, cansancio inesperado, estado de aturdimiento, tos, náuseas e incluso puedes quedar inconsciente. Por ello, mantente en alerta si tienes calefactores y alguno de los habitantes comienza a sentir síntomas como estos. Un “termómetro” muy útil para verificarlo pueden ser los animales de compañía: recuerda que no padecen gripes, pero si son propensos a intoxicarse con CO, apareciendo en ellos los mismos síntomas.

Las emisiones de CO por encima del 20% podría “noquearte”, haciéndote convulsionar, entrar en coma y provocándote la muerte. Mucho cuidado.

Recuerda que los espacios cerrados y mal ventilados son los “aliados” del CO: habilita cada estancia para que corra limpio y constante el aire.

La mejor cura es la prevención
Para sentirte seguro en casa y no estar permanentemente con “la mosca detrás de la oreja”, realiza un análisis exhaustivo de los calefactores y calderas una vez al año, y siempre antes del invierno, momento en que vuelven a recuperar la actividad tras un largo periodo parados.
Además, examina estos aparatos periódicamente, sirviéndote de alarmas y detectores de monóxido de carbono para percibir las posibles fugas, y mantén ventilados los lugares por donde fluya el gas.

Aún así, si no estás 100% seguro, llama a un técnico especializado para cualquier consulta. ¡La seguridad ante todo!



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