Cómo limpiar el baño

Publicado por Redacción, 18 Ago 2011

El baño es uno de los lugares de la casa que más higiene requiere por cuestiones evidentes: es el que más bacterias y gérmenes puede llegar a acumular. Por ello su mantenimiento es imprescindible a diario. De esa manera conservaremos la asepsia, evitaremos la humedad y contaremos con una correcta ventilación.

Las expertas (y cada vez más expertos, afortunadamente) recomiendan los desinfectantes por excelencia para limpiar nuestro baño: la lejía o el amoníaco. Aunque hoy en día podemos encontrar en el mercado una gran variedad de productos que pueden dar un resultado igualmente satisfactorio y no son tan agresivos.

 

 

Precisamente debido a que la mayoría de los líquidos que emplearemos para la limpieza suelen tener componentes abrasivos o dañinos para nuestras manos, lo primero que debemos hacer antes de comenzar la campaña de higiene es colocarnos unos guantes.

Después, elegiremos los productos que queremos utilizar para obtener un resultado satisfactorio: lejía, un limpiador en crema o el amoníaco, por ejemplo. Es importante que el líquido que elijamos contenga propiedades antigérmenes, especialmente para el váter. También tendremos que seleccionar el adecuado para la limpieza de los espejos y las mamparas. Para esta última tarea son buenos los productos antical para la grifería o especiales para la bañera.

Por otra parte, también deberemos contar para nuestra limpieza con los paños absorbentes y un par de esponjas. No es recomendable utilizar los mismos para el inodoro que para el resto de los aparatos del baño. Y, por supuesto, dispondremos también de una escobilla de mango largo para dejar el váter reluciente.

Una cuestión que no debemos olvidar bajo ningún concepto es el especial cuidado que debemos tener con los productos si tenemos niños en casa. Debemos quitarlos de su alcance a toda costa. Para ello, lo mejor es buscarles un sitio fijo en algún lugar de altura y que estén todos juntos.

Y ¡mucho cuidado! Debemos recordar que la mezcla de lejía y amoníaco generan  gases tóxicos para nuestro organismo. Es muy importante limpiar con las ventanas y las puertas del baño abiertas y evitar así que se condensen.

Comienza la limpieza

Lo primero que debemos hacer para comenzar la limpieza es sacar del baño todos aquellos elementos de nuestro uso habitual para evitar tener obstáculos que nos dificulten la tarea. Así quitaremos aquello que tengamos sobre el lavabo, la bañera o el bidé. También sacaremos fuera la papelera, el papel higiénico, el cesto de la ropa sucia y quitaremos las toallas  para colocar después unas limpias.

La limpieza del baño suele iniciarse por la bañera o el plato de ducha. Luego seguiremos por el lavabo, el bidé y el váter. Una vez que los tengamos bien aseados, continuaremos por la limpieza de azulejos y del suelo. No olvides repasar la puerta y los marcos de ésta.

Por otra parte, tenemos elementos como la cortina del baño. Es conveniente lavarla una vez al mes, como mínimo, en la lavadora para evitar que se formen hongos.

Algún truco

Los aparatos sanitarios tienden a ponerse amarillentos con el paso del tiempo. Para evitarlo podéis preparar una solución de esencia de trementina y sal y recuperar el blanco de los mismos. Debéis dejar que actúe un rato sobre ellos y después lavarlo bien con agua jabonosa muy caliente y aclararlo con agua fría.

Las esponjas que utilizamos para nuestra ducha diaria hay que aclararlas con abundante agua para reutilizarlas después.

Si no corre bien el agua por el lavabo o la bañera puede ser que se nos haya quedado cabello dentro. Es conveniente quitarlo siempre que usemos estos aparatos sanitarios para evitar el atasco. Pero si ya se ha producido, deberemos proceder a su desatranco, bien con productos indicados para ello o bien con un desatascador manual.



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