Una buena vajilla realza los cubiertos y las copas en una mesa de gala

Publicado por Redacción, 27 Feb 2011

Un servicio personal de mesa consta de tres platos como mínimo: hondo o sopero, llano y de postre. Deben pertenecer al mismo juego, si bien podemos hacer una excepción con los platos de postre y los de pan que pueden ser distintos, pero deberán coordinar con la vajilla principal.

Una buena vajilla realza los cubiertos y las copas en una mesa de gala, igual que ocurre con la mantelería. Para una comida informal entre amigos, tal vez en el jardín o la terraza, podemos utilizar una vajilla moderna, más audaz, pero en ningún momento deberá ser de plástico.

Una vajilla completa debe contar, como mínimo, con ensaladeras, fuentes de distintas formas y tamaños, tazas de consomé y sus platos, sopera, platos planos y grandes para ciertos tipos de pescado, entre otras piezas.

 

 

El posaplatos o plato de respeto es un elemento decorativo. Aunque es innecesario, ahora está muy a la moda especialmente en restaurantes de lujo. Si los tenemos podemos disponer de ellos en nuestras cenas en casa para dar a la mesa un aire refinado. Hay que recordar que éste se retira antes de los postres o al finalizar la cena, si los anfitriones lo prefieren así.

Este plato base o posaplatos puede también cubrirse con un tapete redondo de tela fina en color blanco o en tonos muy claros y delicados bordados. Su diámetro debe ser superior al de los platos de la vajilla.

Si el café se sirve en la mesa, las tazas deben hacer juego con el resto de la vajilla. Pero, si se toma en otra habitación o en la zona de estar del comedor, no importa que el juego de café sea distinto o que las copas de licor no sean iguales a las de la cristalería usada durante la cena.



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